A hora del café ella no veía una tostada, veía un carbo con una grasa y una proteína. Ella no se podía comer toda una barra de chocolate sin sentirse mal y sin calcular cuánto ejercicio tenía que hacer para quemarla. Ella no veía comida, veía calorías. Y pesarse se convirtió en su medida de autoestima.

La comida es para muchos más que sólo alimentarse y basan su estilo de vida en un constante “estoy a dieta”/”ya no estoy a dieta”. Cuando se nos olvida que dieta es lo que comemos siempre. El ejercicio se convierte en una especie de purgatorio, más que algo positivo es donde se pagan los pecados alimenticios.

Llevo en el mundo de los gimnasios (como usuaria y como trabajo) desde hace más de 10 años y la frase “profe, espero que la clase sea bien dura porque el finde me porté mal” es una de las que más he escuchado.

Y la verdad estoy CANSADA y PREOCUPADA de esto. Tanto de usuarios de gimnasios como de los mismos funcionarios o publicidad. Es hora de detener esta perspectiva.

Decir este tipo de frases no sólo está cargado del discurso de culpa sino además que le da una connotación negativa al ejercicio. Este discurso además puede provocar o empeorar trastornos alimenticios.

A final de cuentas, usted ni termina disfrutando de su comida ni del ejercicio. Todo es puro sufrimiento… ¿para qué llevar tanto palo en la vida?😓

Sepa que no hay comidas “malas” o “buenas”, hay comidas altas en grasas y azúcares o comidas limpias con buenos nutrientes. El calificativo de malo o bueno viene a ser un fenómeno social, y como tal, va a variar de cultura, de persona, de situaciones.

La comida y el ejercicio pueden estar cargados de emociones, a pesar de ello seguimos sin relacionarlos con la psicología o sociología. Los que me conocen saben que mi sueño es llegar a un gimnasio y además de la cita con el profesional en nutrición le digan “¿y con psicología para cuándo quiere agendar?”.

Comencemos a analizar qué emoción tenemos al comer ¿de verdad está disfrutando ese batido verde? ¿O mientras se lo toma está siendo infiel porque lo que quiere es un milkshake? ¿Comió estando enojado o triste? O peor aún, ¿comió con estrés porque ya iba tarde?

Si es así déjeme decirle que la comida se ha vuelto para usted una medicina que no quiere recibir. Y lo mismo pasa con el ejercicio.

No se trata de auto-flagelarnos por lo que comemos, más bien, siéntase bien porque hace ejercicio y come rico.

Disfrute de cada movimiento que su cuerpo puede hacer. No se sienta mal cuando come, disfrute de su comida y de los momentos que la acompañan (el comer es un fenómeno social) que de nada sirve estar a “dieta” si mentalmente usted está sufriendo.

Porque vivir se trata de experiencias.
No de culpas ni castigos.

Para mí esto (y otras cosas más) es un estilo de vida sano.

🙂 FIN <3

 

Grettel Sanabria Bermúdez- BODY POSITIVE WORKOUT.
  • Bachiller Sociología, UCR.
  • Bachiller Psicología, UCR.
  • Celular: 8845-3885